Tus reglas nunca fueron las mejores, la mayoría de las veces sumaban puntos a tu favor, pero las acepté y me adapté a este juego sin equilibrio. Yo ponía todas mis fichas, las perdía pero al rato nomás volvía a caer en tu trampa, yo no estaba preparada, no te vi venir; por eso perdí claro. Pero es así, o perdes o ganas, no queda otra, esto es como jugar al fútbol sin que te pateen o jugar al carnaval sin mojarse. Con las palabras es lo mismo: vos me decías cosas, yo me las bancaba, yo te decía cosas y vos te ibas ofendido. ¿Entonces? ¿Cómo se juega? Si vas a hablar, bancate el retrueque . Pero es así, comenzé a jugar el día que te cruzaste en mi camino, y hoy... hoy quedo fuera de juego.

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